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Gonzalo Gallardo
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Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

Arriendo temporal · Río de Janeiro

Una web propia para que reservar directo no pague el 16% de Airbnb.

Veinte departamentos en Río, una reputación hecha en Airbnb y un teléfono que no para. La propuesta pone una marca propia encima del sistema que la cliente ya paga: Stays decide la disponibilidad y el precio, la web los muestra en tres idiomas y cobra.

Estado
Propuesta · diseño navegable publicado, pendiente de aprobación
Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro — Resultados con mapa

¿Qué problema tenía?

El proceso que había que borrar.

«Cierras tú la reserva por WhatsApp, y Airbnb igual se queda con el 16%.»

Superanfitriona desde 2024, con veinte anuncios en Río y Niterói —Urca, Copacabana, Leme, Ipanema, Jardim Botânico, Tijuca, Niterói— y diez años en el rubro. Toda la operación pasaba por Airbnb y por un solo WhatsApp. Acababa de contratar Stays para ordenar calendarios y propietarios, pero el huésped seguía reservando de la única forma que había: escribiendo.

Cada vez, de nuevo

  1. 01El huésped escribe por WhatsApp.
  2. 02Ella pregunta fechas, cuántas personas y qué barrio.
  3. 03Manda los links de Airbnb de los departamentos que calzan.
  4. 04El huésped reserva en Airbnb, y Airbnb cobra su comisión.

Qué se rompía

  • Un solo WhatsApp para tres conversaciones que no tienen nada que ver entre sí: huéspedes, propietarios y aseo.
  • Cada reserva cerrada por WhatsApp terminaba en un link de Airbnb, así que pagaba comisión aunque el huésped lo hubiera conseguido ella.
  • Desde el 15 de septiembre de 2026 Airbnb le cobra al anfitrión 16% en Brasil, y no había otro canal adonde mandar al huésped.
  • La reputación vivía entera en Airbnb: 662 reseñas y 4,88 de promedio en sus perfiles públicos, 13 de los 20 anuncios con el sello Favorito entre huéspedes, y ningún lugar propio donde mostrarlo.
  • Un dueño que quería entregarle su departamento no tenía dónde evaluarla antes de escribirle.
«Reservar es 100% manual: pregunto fechas, personas, barrio y mando links.»
El problema está en las dos últimas palabras. Cada reserva que ella consigue por su cuenta termina en un link de Airbnb, y desde el 15 de septiembre de 2026 esa reserva le paga 16% a la plataforma.

¿Qué se decidió?

La decisión.Que Stays siga siendo el cerebro y la web sea sólo la cara.

La cliente acababa de contratar Stays, que ya resuelve calendarios, precios, sincronización con Airbnb y Booking, cobro y portal del propietario, y que tiene API abierta. Así que la web no guarda disponibilidad: le pregunta a Stays en cada búsqueda, crea la reserva allá y Stays la reparte a los demás canales. El riesgo de vender dos veces la misma noche queda en el proveedor que ya se paga. Lo que se construye es lo que Stays no tiene: la marca, la página de propietarios y el contenido de barrio.

Lo que descarté, y por qué

  • Un motor de reservas y una sincronización de calendarios propios

    Ya existen en Stays, pagados y con soporte. Hacerlos de nuevo era cobrar por reconstruir lo que la cliente ya paga, y quedarse con el riesgo de sobreventa.

  • El sitio de reservas que trae Stays

    Es un motor de reservas con una capa visual. No tiene página para captar propietarios ni contenido de barrio, que es lo que posiciona en Google. No compiten: la web propuesta usa ese mismo motor por dentro.

  • Traer las reseñas solas desde Airbnb

    Airbnb no abre su API fuera de sus socios. Las mejores se transcriben una vez, con su atribución, y las de las reservas directas se piden desde el primer día.

  • Experiencias con cupos y cobro automático

    Es un segundo sistema de reservas completo. Primero va un catálogo con solicitud, para saber qué paseos se piden de verdad.

¿Qué se hizo?

Lo que se construyó.Cada pieza borra un problema.

Resultados con mapa — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Resultados con mapa

El huésped compara barrio y tarifa sin abrir ninguna ficha. Es lo que hoy se resuelve mandando links uno por uno.

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    El precio es el marcador

    R$ 450 la noche, en el mapa mismo. No hay alfiler que abrir para saber cuánto sale.

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    Barrio, nota y tarifa

    Cada departamento dice dónde está, cómo lo calificaron y cuánto sale la noche.

Ficha de propiedad — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Ficha de propiedad

La foto abre a todo el ancho y la barra de reserva no se va. Las comodidades y la descripción salen del anuncio real.

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    Reservar, siempre a mano

    Precio por noche y un solo botón, fijos al pie mientras se baja por la ficha.

Disponibilidad en vivo — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Disponibilidad en vivo

El calendario se pinta con lo que dice Stays. Si una noche ya se vendió en Airbnb, acá aparece tomada.

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    La estadía, marcada

    Del 12 al 18 de diciembre. Las noches ocupadas van tachadas, no escondidas.

  2. 2
    Reseñas como citas

    Airbnb no entrega sus reseñas por API. Se transcriben una vez, elegidas, con su atribución.

Pago — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Pago

El resumen dice cuánto sale cada cosa, y el descuento por reservar directo va en su propia línea. Es la razón concreta para no volver a Airbnb.

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    El descuento se ve

    − R$ 430 por reservar en la web propia. Sin esa línea, el huésped no tiene motivo para cambiar de canal.

  2. 2
    Pix y tarjeta, al mismo nivel

    La pasarela va a nombre de la cliente. El dinero no pasa por mí.

Portada — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Portada

El buscador está en la primera pantalla. Debajo habla la anfitriona en primera persona: se reserva con alguien, no con una plataforma.

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    Buscar sin escribir

    Dónde, cuándo y cuántos: las tres preguntas que hoy se hacen por WhatsApp.

  2. 2
    La reputación, como dato

    Nota, reseñas, propiedades y favoritos, tomados de sus perfiles públicos de Airbnb.

Tres idiomas y modo oscuro — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Tres idiomas y modo oscuro

Portugués, español e inglés, cada uno con su dirección, que es lo que permite que Google encuentre cada versión. El modo oscuro cambia los colores, no el diseño.

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    PT · ES · EN

    El selector de idioma y el de modo oscuro son del sitio, no del prototipo.

Página para propietarios — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Página para propietarios

Cada departamento nuevo es ingreso que se repite todos los meses para la gestora. El dueño entra a calcular cuánto rendiría el suyo y se va dejando su WhatsApp.

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    El simulador es el anzuelo

    Barrio, habitaciones y dónde lo publica hoy. La estimación aparece antes de pedir un solo dato de contacto.

Asistente en WhatsApp — Una coanfitriona de Airbnb con veinte departamentos en Río de Janeiro

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Asistente en WhatsApp

Contesta lo que se repite —maletas, estacionamiento, supermercado— con fichas de barrio escritas por la anfitriona. Cuando algo se rompe, deja de responder y le pasa el caso.

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    Sabe cuándo callarse

    «La ducha no está calentando» no es una pregunta frecuente: va directo a la anfitriona.

  • Búsqueda por fechas, huéspedes y barrio, contra StaysLo que elimina

    El ida y vuelta por WhatsApp para saber si hay algo libre. La web le pregunta a Stays en cada búsqueda y nunca ofrece una noche ya vendida.

  • Resultados con mapa, con el precio como marcadorLo que elimina

    Mandar links de Airbnb uno por uno para que el huésped compare.

  • Ficha con calendario en vivo y precio por fechasLo que elimina

    Calcular a mano cuánto sale una estadía.

  • Reserva y pago en la web, con Pix y tarjetaLo que elimina

    El 16% de Airbnb en las reservas que la anfitriona consigue sola. El descuento por reservar directo va en una línea visible del resumen.

  • Portugués, español e inglés, con modo oscuroLo que elimina

    Atender a un extranjero traduciendo mensaje por mensaje. Cada idioma tiene su propia dirección, y Google encuentra cada versión.

  • Página de propietarios con simuladorLo que elimina

    Que un dueño tenga que escribir para saber si le conviene. Calcula cuánto rendiría su departamento y deja su WhatsApp.

  • Catálogo de experienciasLo que elimina

    Buscar un guía cada vez que un huésped pregunta qué hacer. El paseo se pide junto con la reserva y la anfitriona lo confirma.

  • Asistente para huéspedes, en WhatsApp y en la webLo que elimina

    Contestar diez veces al día dónde queda el supermercado. Lo delicado —reclamos, emergencias— no lo responde: se lo pasa a ella con un resumen.

Lo que pasa solo

  • La reserva se crea en Stays por API, y Stays la reparte a Airbnb y Booking: un solo calendario para todos los canales.
  • Correo de confirmación al huésped y aviso por WhatsApp a la anfitriona apenas entra una reserva.
  • Fotos, textos y comodidades de cada propiedad se editan una vez en Stays y cambian en Airbnb, Booking y la web.
  • Cada propietario interesado llega por correo y WhatsApp con su barrio y cuántas habitaciones tiene.

¿Qué cambió?

Lo que cambió.

Es una propuesta. El diseño navegable está publicado desde septiembre de 2026 y la cliente todavía no lo aprueba, así que no hay operación que medir ni resultado que contar.

  • La pregunta de fechas, personas y barrio deja de contestarse a mano: la contesta la web contra el calendario real.
  • Una reserva directa paga la pasarela de pago en vez del 16% que Airbnb le cobra al anfitrión en Brasil.
  • Un dueño de departamento tiene dónde evaluarla antes de escribirle.
  • Huéspedes, propietarios y aseo dejan de compartir un WhatsApp: los propietarios ven sus números en el portal de Stays, el aseo pasa a su módulo de tareas y el asistente se queda con los huéspedes.

Medido sobre el sistema

Estas cifras las medí yo sobre el código y el sitio en producción. Se pueden volver a comprobar.

  • 3idiomas con selector propio: portugués, español e inglés
  • 4pantallas desde la búsqueda hasta el pago
  • 20propiedades reales cargadas en el diseño, con sus datos públicos
  • 0noches guardadas en la web: la disponibilidad se lee de Stays

Lo que todavía falta

Todo depende de las credenciales de la API de Stays, que entrega su soporte y no dependen ni de la cliente ni de mí. Las capturas son del diseño publicado en septiembre de 2026; el nombre de la marca y la foto de la cliente van difuminados porque no hay permiso para mostrarlos.

¿Por qué está construido así?
Plataforma
Next.js en Vercel. Las rutas por idioma (/pt, /es, /en) y el renderizado en servidor son lo que hace que una ficha de propiedad aparezca en Google, que es el canal que Airbnb no da.
Reservas
La API de Stays —búsqueda, calendario, precios y checkout— se consulta desde el servidor, así que las credenciales nunca llegan al navegador.
Datos propios
Una base chica: textos, traducciones, reseñas elegidas y contactos de propietarios. No guarda reservas ni disponibilidad.
Pago
El checkout de Stays, con Pix y tarjeta, y la pasarela a nombre de la cliente. No hay integración de pago propia en la primera versión.
Prototipo
El diseño navegable es HTML estático: los teléfonos se recorren con el dedo y el selector de idioma y el modo oscuro funcionan de verdad.

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